Call Me By Your Name: cuando llega el calor los chicos se enamoran

Verano de 1983. En el interior de una bucólica villa italiana el Profesor Perlman admira extasiado la diapositiva de una escultura de Praxíteles. “Su perfección tiene algo de provocadora. Como si te incitara a desearla” explica extasiado a su pupilo, sin darse cuenta del magnífico resumen que está haciendo de la propia película.

Sutil, emotiva y sensual. Son algunos de los adjetivos mas usados a la hora de hablar de Call me by your Name. Considerada una de las mejores películas del pasado año, desde su estreno en el Festival de Sundance no ha parado de cosechar alabanzas por parte de público y crítica. Basada en la premiada novela de André Aciman y con un guion firmado por el legendario cineasta James Ivory (Lo que queda del día), el nuevo proyecto de Luca Guadagnino llega a nuestras pantallas dispuesto a enamorarnos y a mostrarnos un verano que nadie olvidará.

La historia narra la relación de Elio, un adolescente que veranea con su familia en el norte de Italia, y Oliver, el universitario invitado por el padre de el primero a pasar unos meses en la villa para terminar su doctorado. Las bicicletas, los fríos chapuzones en el lago, las comidas a la sombra, la fruta en plena madurez…. Todo queda retratado por Guadagnino con honestidad, belleza y sobre todo paciencia. La relación de Elio y Oliver se cocina a fuego lento, como los mejores risottos. Juegan al gato y al ratón desde un principio, disfrutando el sabor de la seducción e intentando en parte negar el inevitable deseo.

“No sentir nada por miedo a sentir algo es un desperdicio”

 

Elio (interpretado brillantemente por Timothée Chalamet) se encuentra con algo que lo transforma y le hace desprenderse de miedos y prejuicios. Todos hemos sido él alguna vez en nuestra vida, todos nos hemos desintegrado ante alguien para después volver a encontrar una nueva versión de nosotros mismos. En la película ese alguien queda perfectamente representado en Oliver (Armie Hammer), un fruto prohibido en medio de un Edén de intelectualidad. Personaje a veces maleducado, a veces encantador pero siempre irresistible. Oliver es puro magnetismo a la vez que es incógnita, nos invita a entrar pero al mismo tiempo nos hace temer las consecuencias.

Su postergado romance provoca en los espectadores un ansía (casi) física porque llegue el momento. Somos partícipes de su deseo en cada mirada, cada roce o incluso cuando se sientan en la misma mesa. Luca Guadagnino explora así todas las fases de la relación, el deseo, la confusión y (aunque nos duela) la posterior soledad.

La descorazonadora nostalgia final que sufre Elio nos hace recordar lo afortunados que hemos sido por haber querido así y como el paso del tiempo nos da una perspectiva imprescindible para valorar lo bueno de la vida.

Call me by your Name es puro placer cinematográfico. No solo es capaz de traspasar la pantalla, sino que nos impregna, nos embriaga y se queda en nuestra piel para siempre. Como un amor de verano.

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