No has vuelto a Madrid si no has ido al DCODE 2017

Comienza septiembre y muchos madrileños, estudiantes y no tan madrileños llegan a Madrid después de unas largas vacaciones para enfrentarse al caos y el estrés de la ciudad. ¿Un remedio para sobrellevar mejor la vuelta? El DCODE.

El cierre al periodo estival se pone con el festival más mítico de la capital. En SONwall ya llevabamos meses con las entradas en la mano, deseando que llegara el 9 de septiembre. Con un cartel de escándalo el DCODE colgaba el letrero de “entradas agotadas” días antes de su celebración. Esta sería una de las ediciones con mayor aforo (25.000 personas) y presencia de grupos internacionales. Y por fin llegó el día. Un día que se nos presentaba como una larga, intensa y agotadora jornada.

Nos despertamos con mucho ánimo para enfrentarnos a las más de 16 horas de música sin interrupción y nos vestimos con la ropa más moderna y hortera que pudimos encontrar. Camisas de flores, tops infernales y, por supuesto, unas gafas de sol a lo más estilo ochentero. Porque sí, de lo que más presume Madrid en eventos como este es de su lado más hipster, pura Malasaña en el campo de rugby de la Universidad Complutense.

Llegamos en metro a Ciudad Universitaria y nos encontramos con una gran cola de acceso al festival. Más de 20 minutos nos hicieron perder parte de los conciertos. La antesala a la tónica que se respiraría en todo el festival, tan abarrotado que la rutina supondría hacer colas para todo: cambio de monedas, bebida, baños… Y por no hablar de los precios desorbitados. Algo tan básico como una botella de agua costaba 4 euros y medio.

Pasada ya las esperas para acceder, nos dirigimos al escenario #3. Los encargados de abrir el festival fueron los catalanes Holy Bouncer que siendo desconocidos para la gran mayoría de público consiguieron llamar su atención. Con una mezcla entre el soul y el rock dieron la bienvenida a los espectadores que poco a poco llegaban al recinto.

El siguiente grupo que salió a la palestra fue Miss Caffeina. Un acierto para la organización puesto que consiguieron llenar la carpa de asistentes, ansiosos de bailar desde la primera hora de la mañana. Y claro que bailaron. Miss Caffeina desborda buenrollismo con su ritmo y sus letras. Y así se lo hicieron notar al público. ‘Mira como vuelo’ o ‘Ácido’, pertenecientes a su último álbum Detroit, hicieron saltar a todos los allí presentes.

El siguiente en salir fue Iván Ferreiro. Y no, a pesar de que la gente lo deseaba, no cantó junto a Alberto, de Miss Caffeína, “Oh sana”. El gallego salió algo desmotivado al escenario. Cansado diría yo, que he visto mejores conciertos suyos. Aun así, la gente cantó y coreó todos sus temas, puesto que el público lo fue a ver a él y eso se notaba. A pesar de las numerosas críticas a la organización por el horario de su concierto, a Iván no le pareció tan mal. Incluso llegó a decir que ojalá tocase siempre a las dos de la tarde. Lo cierto es que la carpa se acabo quedando pequeña para la sorpresa  del tramo final de su actuación. Iván Ferreiro presentó a Dani Martín, con el que cantaría ‘El equilibrio es imposible’ que tan acostumbrados estamos a escuchar junto a la voz de Santi Balmes, de Love of Lesbian. No estuvo del todo mal, pero sigo prefiriendo la voz del catalán.

Llegó entonces la hora de comer y llenar el estómago en el DCODE. Teníamos a algo más de una hora para descansar antes de que empezara los conciertos en los escenarios principales (el #1 y el #2) así que nos fuimos a la zona de restauración, a comer algo en los numerosos puestos y foodtrucks. Allí, los niños pudieron disfrutar de la “zona kids” con actividades de manualidades. Y si hay algo en lo que mole en el DCODE es la cantidad de niños que asisten a los conciertos y a las actividades que ofrece el festival.

Pasadas las cuatro de la tarde, la seguridad del festival abría paso al público a los escenarios principales. La ganadora del concurso BDECODER, Marem Ladson, se subió al escenario para deleitar al público con su característica y sensual voz. La gallegoestadounidense dejó un gran sabor de boca que servirá para que aquellos que la han descubierto en el festival la sigan más de cerca en octubre, cuando lance su primer álbum.

La primera actuación del escenario #1 estuvo a cargo de los franceses La Femme, que aparecieron en el escenario al son del ‘Paquito el chocolatero’, algo que ya hacía intuir que acabaría siendo una gran fiesta y un gran concierto. Y así fue. Vestidos de blanco y con unos ritmos contagiosos, los franceses hicieron lo que mejor sabían, hacer bailar a la multitud que comenzaba a llenar el recinto.

El punto español de la tarde lo dio Carlos Sadness, que con su melena al viento y su ukeleke hizo inolvidable una preciosa puesta de sol. El barcelonés decidió introducir entre los cincuenta minutos de actuación temas clásicos como ‘Que electricidad’ un adelanto de su nuevo álbum que resultó ser muy bien aceptado por su público.

Acto seguido, los alemanes Milky Chance ganaron adeptos con los temas más conocidos de la banda. ‘Stolen Dance’ y con ‘Cocoon’ provocaron el despegue del público, cuyos pies se separaron del suelo y no volvieron a tocarlo. A pesar de no ser el favorito del público, fue un muy buen concierto. Sin embargo, cuando todavía no había acabado, la gente se comenzó a desplazar al otro escenario para la procura de un buen sitio. Liam Gallagher estaba a punto de salir, y, con él, empezaría el concierto más esperado de la noche.

Con bermudas y un chubasquero (a pesar del calor que hacía), Liam salió al escenario respaldado de un gran aplauso por parte del público. Con su pose chulesca tan característica, Liam recordó que todavía le queda mucho que aportar al mundo de la música. Introdujo muy bien sus nuevos temas, siempre rodeándolos de clásicos de Oasis, para que el público no desconectase demasiado del show. El final, no podía ser otro que un gran ‘Wonderwall’, casi a capela, cantado por todos los de allí presentes. Liam se marchó del escenario haciendo algo muy propio de él, salir sin apenas despedirse de los fans que allí se encontraban. ‘Bye Bye Rock’n’roll start’.

Minutos después, Band of Horses dieron, una vez más, un magnífico concierto y cerraron así la gira mundial de su último álbum Why are you ok?. El grupo de Ben Bridwell supo emocionar y brillar con un ‘The funeral’ que llegó a más de un corazón. A pesar de los numerosos fallos técnicos de sonido, el grupo estuvo a la altura y seguro que repetirá en los próximos DCODE.

Interpol por fin quiso dejarse ver por Madrid en lo que fue un concierto muy esperado para sus seguidores. El grupo neoyorquino llevaba siete años sin pisar la capital y eso se hizo notar. Respaldados por el público, celebraron el décimo quinto aniversario de su álbum de debut Turn on the bright lights. A pesar de ser criticado por su actitud seria y muy correcta, Paul Banks habló, incluso, en castellano para agradecer las muestras de cariño. Para concluir, no dudó de terminar el último concierto de su gira con uno de sus himnos, ‘Evil’.

A ese gran cierre le sucedió otro de los momentos esperados por los asistentes. Sin disco desde hace más de cuatro años, los madrileños teníamos ganas de ver otra vez en el escenario a Alex Kapranos. Con un look rubio teñido, Alex conquistó a la gente desde el minuto uno. Franz Ferdinand hizo vibrar la Universidad Complutense de Madrid con temas como ‘No You Girls’, ‘Love Illumination’ o, la esperadísima, ‘Take me out’. Una propuesta poco arriesgada por parte de la organización pero que funcionó a la perfección gracias a la magnífica actuación de los de Glasgow.

Con más de diez horas de música en directo encima, llegó el último grupo del festival. The kooks daba un respiro a la intensa jornada, revitalizando el festival con sus ritmos alegres y frescos que incitan a bailar y a vivir un momento de anuncio. Un final de festival que sumaba buen rollo y ganas de fiesta.

Por último, los pocos que tuvieron aguante, después de la gran paliza musical, pudieron bailar al son de los barceloneses, Yall, quienes no llegaron a encajar de todo con el público. Sólo un tema cautivó a la estoica audiencia, el conocido ‘Hundred Miles’, creado para la firma Desigual. Fueron los madrileños Elyella Djs los que sacaron los últimos bailes al público, al son de su ‘Magic’ y de temas reconocidos de grupos como Foals o Two Door Cinema Club. A pesar de no ser su mejor actuación, Elyella Djs era lo que los decoders necesitábamos antes de irnos a casa.

Un final espectacular con confeti, balones gigantes y mucho baile nos hicieron despedir el DCODE 2017 con una sonrisa. Sin embargo, la sensación generalizada es que la gran cita madrileña no ha mejorado a lo largo de los años ni en cartel (son muchos los grupos que han repetido), ni en la organización del festival. Y a pesar de que esta edición no se ha podido disfrutar del todo bien debido al aforo y los problemas de sonido, el buen rollo, la selección del fin de semana y la singular oferta internacional de final de temporada hacen que a día de hoy pueda decir que seguiré volviendo.

Aquí, la playlist para revivir los mejores conciertos.

 

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