MadCool 2017: lluvia, música y tragedia

Parecía que la lluvia y las dificultades técnicas iban a marcar la segunda edición del Mad Cool, pero la muerte de Pedro Aunión, durante su espectáculo de acrobacias que rellenaba el hueco dejado entre Alt-J y Green Day en el escenario principal del Mad Cool 2017, es, desgraciadamente, el titular de cualquier crónica sobre el que estaba dispuesto a ser uno de los festivales del año. Las diferentes reacciones por parte del público, la organización y los músicos salieron a debate en redes sociales y medios de comunicación. Y pese a las críticas, el desconocimiento de lo ocurrido por gran parte de los asistentes al evento y de los músicos ha sido la justificación de muchas de las cosas que ocurrieron después de la fatídica caída del acróbata, como la decisión de la Organización de continuar casi inmediatamente con la jornada musical y el festival, en general. Lejos de querer juzgar estas decisiones y a espera de que finalice la investigación sobre el fallecimiento del artista solo queda analizar lo que ocurrió con la música este fin de semana en Madrid.

Jueves 6

La lluvia recibió a todos aquellos que llevaban esperando meses a que el Mad Cool comenzase. Y aunque no se sabía si se iba a celebrar o no el festival, los más atrevidos se acercaron al recinto a primera hora de la tarde, vestidos con chubasqueros e irrefrenables ganas de disfrutar de la música. Los portugueses Plastic People y George Ezra fueron los primeros en salir al escenario y pese a las inclemencias meteorológicas y la, todavía, escasa asistencia aguantaron el tirón. No fue hasta que Warpaint comenzó a tocar hasta que la lluvia empezó a calmarse. Era uno de los conciertos más esperados del día y la gente, embarrada hasta las cejas, comenzaba a llegar al escenario Matusalem para intentar escuchar temas como ‘So good’ o ‘Love is too die’. El intento de su líder, Jenny Lee Lindberg, por intentar animar al público resultó durante un tiempo gracias a la química del cuarteto, pero la falta de barras abiertas y los problemas técnicos que sufriría ese escenario a lo largo del día empañaron lo que podría haber sido un gran bolo de las californianas, muy parecido al que habían realizado en Barcelona en el Vida Festival.

Mientras los conciertos continuaban el recinto cubierto de la Caja Mágica acogía a los que no se atrevían a salir a la intemperie. Allí se encontraba el escenario nacional por excelencia, el de MondoSonoro, donde Neuman presentó, ante un buen número de fieles y curiosos, su nuevo trabajo, Crashpad.

Quique González tocaría también en el escenario Radio Station, donde los problemas técnicos volverían a ser la tónica de la actuación, al mismo tiempo que Foals. Y pese a lo que se podría creer, siendo un escenario más pequeño, su voz y su guitarra consiguieron desbordar el minirecinto del escenario. Los ingleses en cambio tuvieron que vencer al horario que les había tocado. Ofrecieron un concierto lleno de altibajos que satisfajo a los menos exigentes, pero que deja en entrever la falta de cohesión de su setlist, y no fue hasta ‘Spanish Sahara’ hasta que no comenzó a remontar su actuación. De hecho, el momento culmen del concierto no llegó hasta su último tema, ‘What went down’, cuando Andrew Mears se paseó entre el público.

La tónica continúo en el escenario principal. Sin pantallas y más de media hora tarde, The Lumineers salieron al escenario para tocar solo cuatro canciones. El desconcierto entre el público que llegaba fue tal que no se sabía si se había cancelado el concierto o se había retrasado todo el horario. Ellos darían paso en ese mismo escenario al que sería el gran concierto del evento, el de Foo Fighters. Entre las miles de personas que esperaban su salida había aficionados nacionales que llevaban años esperando poder tener esa oportunidad, ingleses venidos de Reino Unido para disfrutar únicamente de su concierto y muchos más melómanos de todas las edades que ataviados con merchandasing respondieron como en ningún otro concierto ante los clásicos de la banda de Dave Grohl.

Una vez más, demostraron porque son una de las grandes bandas de rock del mundo. Su capacidad de moverse en el espectro del género en cada una de sus canciones y cohesionar el indie, en rock&roll y el rock más duro proporcionó un setlist inigualable, lleno de hits que, como no podía ser de otra forma, eran tarareados hasta el acorde más ridículo. Muchos de los que estaban allí tan solo para observar el fenómeno se sorprendieron a sí mismos cantando desgarrados de principio a fin alguna de sus canciones. El espectáculo fue maravilloso y no hubiese sido de otro modo sin el showman en el que se ha convertido su líder, quien no dudaba en comentar cada una de las canciones, animando todavía más a un público que no necesitaba más motivación.

El trío australiano Jagwar Ma, ofreció un poco de espectáculo alternativo para los que evitaron el hype o el lleno de Foo Fighters. Toda su actuación fue magnética. La mezcla de rock, funk, psicodelia y beats, marca de la casa del grupo, consiguió levantar con maestría sus dos LP. Su gusto inigualable por la sencillez dejó tras de sí una actuación limpia, con ritmo y muchas ganas de explorar el potencial a lo que pueda ser en un futuro. Belle & Sebastian se mostraron más reacios a compartir su tiempo con el grupo de Dave Grohl, pero, con mucha más gente, consiguieron dar un concierto bastante enérgico con temas tan manidos como esperados como ‘The Party Line’ o ‘Another Sunny Day’. El siguiente en recoger el testigo de Foo Fighters fue Kurt Vile y sus Violators quien no acabó de estar contento con el lugar en el horario en el que habían dejado a su folk-rock. Bastante más relajante que el concierto anterior del escenario principal, el público aprovechó el rato para sentarse y descansar de lo que habían sido casi dos horas y media de Foo Fighers.

Los últimos en cerrar fueron los otros cabezas de cartel del día, Trentemoller. Su mezcla de post punk y electrónica resultaron ser todo un acierto para que canciones como ‘Shades of marble’ invadiese el alma y el cuerpo de todos los que a pesar del cierre del metro se mantuvieron en el recinto. Con una atmósfera perfecta aumentada con la perfecta elección de la puesta en escena, muchos se fueron a su casa con una sensación de haber estado en una jornada perfecta de festival.

Viernes 7

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La lluvia volvería a dar la bienvenida a los asistentes al festival en su segunda jornada. Viva Suecia serían los primeros en subirse al escenario para presentar su último disco Otros Principios Fundamentales con todo el público nacional cantando todas las letras al más puro estilo fan. Aurora and The Betrayers, que como locales adelantaron su actuación debido al retraso del vuelo de Peter Bjorn and John, serían las siguientes en salir al escenario acelerando la tarde con su sólida e intensa actuación en la que incluso hicieron una versión exquisita del tema de David Bowie, ’In the heat of the morning’. Al mismo tiempo pero en el escenario Radio Station, el grupo femenino Deap Vally, sorprendía a los más curiosos con su propia mezcla de The Black Keys y The White Strypes y demostrando que los grandes festivales contienen grupos muy interesantes en la zona alta de los horarios.

Continuando con la guitarra llegaría el turno del escenario principal y de la actuación del punk de  Rancid. Crudos y atronadores, fueron dando la bienvenida a todos los que todavía llegaban al festival como teloneros de Green Day. En otro escenario, Spoon, proporcionó otro de los conciertos de la noche. La puesta en escena sencilla, su mezcla de funk y pop y el sonido impecable de toda la banda hizo que canciones como ‘Rent I Pay’ brillase por encima de muchos de los éxitos que sonarían más tarde en el escenario principal.

Pero antes de llegar a Green Day, la oferta del festival dividía al público, los más clásicos se moverían al escenario de Radio Station para ver a Ryan Adams actuar por primera vez en España en trece años, y los más alternativos se unirían al espectáculo de Alt-J. El americano dio una clase de rock clásico en el escenario porque tenía muchas ganas de hacerlo. Se encontraba pletórico durante los quince temas que recorrieron su trayectoria. El country y el rock ochenteno se unieron dando lugar a un set sóloido plagado de éxitos como ‘Cold Roses’ o ‘When The Stars Go Blue’.

Mientras, los ingleses Alt-J también regresaban a España por primera vez desde 2011, cuando se publicara An Awesome Wave. Su tercer disco, Relaxer, era el reclamo de todos los que veinte minutos antes esperaban la actuación de los de Leeds. 3WW’ fue la escogida para arrancar un show que  también había pensado en la puesta en escena, con tubos que separaban a cada uno de los componentes de la banda. Con ella daba comienzo un setlist muy eficiente que intercaló todos sus discos como ‘Something Good’, ‘Tessellate’ o ‘Breezeblocks’ y que, sorprendentemente, no se extendió mucho sobre el último disco.

A estas dos apuestas tan diferentes se le uniría la de Sexy Zebras. Los madrileños defendieron su nuevo trabajo, ‘La polla’, ante uno de los públicos más grandes del escenario MondoSonoro, donde también actuaron Cannibals, el grupo madrileño casi esporádico que ha llamado la atención del público y la crítica en muy poco tiempo propuso una apuesta de rock electrónico con tintes de soul, reggae, música africana y tropical que dejan entrever una buena base instrumental muy digna de un festival como MadCool.

Justo en este momento la gente se disponía a ocupar su sitio para disfrutar de Green Day, concierto que se retrasó hasta veinte minutos debido a la conmoción que supuso la caída libre del acróbata, Pedro Aunión. Aún sin saber que pasaría, si el concierto empezaría o no, el espectáculo de la mítica banda punk dio comienzo. Los de Billie Joe Amstrong presentaron una setlist impecable, llena de éxitos de la banda, desde ‘Know Your Enemy’ hasta ‘Good Riddance (Time Of Your Life)’, que no permitían al público ni descansar. ‘American Idiot’ o ‘Holiday’ fueron dos de los grandes momentos de su líder, quien, repitiendo la labor de Dave Grohl del día anterior, llevó su discurso hasta su outfit. Caretas, euforia, subidas y bajadas del escenario fueron algunos de los alicientes que rellenaron el himno adolescente que sonaba en bucle hasta ‘Boulevard Of Broken Dreams’, cuando el público se unió casi perplejo cantando sílaba a sílaba cada verso.

Pero ni siquiera eso pudo hacer olvidar al público lo que había ocurrido y, conmocionados por el accidente y por la posterior cancelación de otro de los cabezas de cartel, Slowdive, ya solo quedaba marcharse o atender a Cage The Elephant, quienes a pesar de haber estado en Madrid con esta misma gira dieron un concierto bastante más diferente, pero siempre tan alocado y dinámico como lo es su música.

Röyksopp fueron los encargados de cerrar la complicada jornada del viernes, con un retraso arrastrado por todo el incidente, el dúo noruego de electropop dieron un espectáculo futurista muy bien acompañado por la puesta en escena de pantallas y efectos.

Sábado 8

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Sumido en la discusión sobre si el festival debía continuar o no, el sábado el MadCool volvió a abrir sus puertas frente a una concentración de la CNT, el Sindicato de Músicos y la Unión de Actores y Actrices que reclamaban al público que participasen en el espectáculo.

La primera en romper el hielo fue Anna of the North quien con su mezcla de pop electrónico ofreció, como buena norteña, algo de melancolía al inicio de la tarde. Era una de las promesas más esperadas de todo el festival y, pese a su actuación solvente, dejó entrever que le faltaba algo de presencia sobre el escenario.

La tarde la continuaría Wilco, uno de los grandes alicientes de esta jornada por sus conocidos directos impecables. La forma de afrontar toda la variedad de estilos de toda su discografía dejaron sin habla al público que tarareando sus canciones más míticas consiguieron llegar a una atmósfera muy acertada, justo en el momento en el que se volvía a abrir el cielo de la Caja Mágica. Jeff Tweedy demostró que su sonido country-rock-vintage es considerado como uno de los grandes de la música independiente por algo. Nadie hacía ascos a ninguno de los primeros acordes cuando empezaba cualquiera de sus temas. Desde ‘Jesus, Etc’ hasta ‘I’m trying to break your heart’ fueron recibidas con fanatismo en la hora y media que duró su concierto. Bueno algunos sí lo hicieron y optaron por acercarse al escenario más recogido para curiosear a la banda madrileña Ganges que presentó su primer trabajo y su primer tema en castellano.

El glam rock de los galeses Manic Street Preachers sería el siguiente en tomar la batuta en el escenario KOKO. Entre el público, una media de edad más alta. Y en el escenario todos, excepto su bajista Nicky Wirey. Un repertorio bien labrado que dejo salir a la carisma de James Dean Bradfield y alguno que otro error de su guitarra, no lo suficientemente grande para empañar temas como ‘No Surface All Felling’, ‘If You Tolerate This Your Children Will Be next’ o, la última, ‘Design for life’.

Al mismo tiempo, tocaba Savages, cuya distorsión de su guitarra daba paso a la voz de Jehnny Beth. El grupo compuesto por cuatro mujeres desprende esa clase de ímpetu salvaje con el que se auto nominan. ‘Adore’ fue toda una delicia en medio de otros como ‘Husbands’ o ‘Fuckers’. Esta última cerro su setlist casi brillantemente dejando a la cantante más agotada que al resto del público. Todo actitud, que no dejó indiferente a nadie. Quien no las conocía ya puede empezar a despertarse cada mañana con esas ganas de arrasarlo todo.

Justo después, empezaría Dinosaur Jr. cuyo concierto estuvo marcado por las dificultades de sonido y del propio grupo para entrar en materia. Incluso su versión de ‘Just like Heaven’ no consiguió aportar mucho al público que ya no muy animado tuvo que esperar cinco minutos para continuar el concierto debido al homenaje realizado a Pedro Aunión por parte de la Organización del festival. Justo después tocaron clásicos como ‘Start Chopping’ o ‘Training Ground’ que no consiguieron que la gente de desenganchase del concierto para huir hacia otros escenarios.

Sobre las 23:00 de la noche Kings of Leon aterrizaron en el MadCool después de siete años sin pisar Madrid. El cuarteto se presentó con ‘Over’ en uno de los conciertos de indie rock por excelencia, en el que sin embargo no se congregó tanta gente como en otros de los cabezas del festival. Temas como ‘Mary’ hicieron vibrar a un público que se quedó todavía más boquiabierto con sus últimos sencillos, ‘Waste a Moment’ o ‘Find me’, nada comparado con sus hits ‘Sex On Fire’ o ‘Use Somebody’ donde el público ya casi no pisaba el suelo de los saltos que daba. Un concierto redondo, similar al que suelen dar alrededor del globo, del que quizá se esperaba algo más.

En ese momento se producía otra división de público. El indie-pop de Foster the People frente a cualquiera que sea el estilo en el que se pueda encuadrar a M.I.A. Ambos tocarían después de la banda vasca Belako, uno de los grupos españoles más reconocidos en 2017 entre público y crítica. Su influencia del post-punk convenció a sus fieles compitiendo al nivel de la oferta internacional del resto de grupos del festival.

El espectáculo de M.I.A. fue una reunión de Millenials y el indie menos conservador. Con DJ Tiger tras su mesa y dos bailarinas, Maya Arulpragasam ofreció un concierto lleno de baile y conversación con el público. Los ingredientes para que resultase atractivo el show se los tenía tan aprendido que hasta tuvo oportunidad de cambiar de vestuario y cerrar con su laureado ‘Paper Planes’.

Foster the People en cambio lo tenía más difícil para llegar a su público, que algo decepcionado con su último trabajo se encontraba expectante ante un conciertazo. Aunque, cuesta arriba y con dificultades, los que un día publicaran Torches supieron enderezar su noche hasta los temas más bailables de su discografía como ‘Houdini’ o ‘Don’t Stop (Colour On The Walls)’.

Inmediatamente llegaría Moderat, una de las confirmaciones más esperadas de los seguidores de la música electrónica. Sin embargo, frente al escenario principal quedaba mucha más gente que, evitando la finalización del festival, se negaban a irse aunque no conectasen con la música que podían ofrecer los alemanes. Con precisión alemana, calcaron el setlist que vienen interpretando desde la publicación de III en abril del pasado año, haciendo temblar la Caja Mágica. Con ellos, el MadCool se convertía en una eterna fiesta en la que los grafismos de las pantallas conseguían aderezar cada mezcla. Ni siquiera el parón que se producía casi al finalizar su actuación fue suficiente para que la gente se bajase del trance en el que había estado sumida por más de una hora.

Tras ellos y para continuar con la fiesta, SBTRKT y Floating Points en formato DJ. Todo un acierto que cerraría el cartel del MadCool 2017, un festival marcado por múltiples desdichas pero que, un años más, dejó claro su gran ambición por hacer frente a festivales reconocidos a nivel internacional, como Glastoumbury o nacionales, como el Primavera Sound de Barcelona.

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