Ola de cine veraniego: películas para ver con un Frigopie en la mano.

Bendito verano, tuppers de ensaladilla rusa, canciones de King Africa y Natalia presentando el Megatrix desde el Aquopolis. Este aluvión de nostalgia se debe a que este año King Africa no suena en las verbenas, la ensaladilla rusa seguro que tiene aceite de palma y de Natalia… prefiero no hablar.
Sin embargo existe algo que nos permite evadirnos de la realidad y olvidar que ‘Despacito’ lleva tres meses sonando en todas partes: el cine veraniego.

Desde SONwall os recomendamos cinco películas hechas con sol, piscina y melancolía que indudablemente mejoran con el calor y que nos muestran un verano que nos moriremos por vivir.

 

A Bigger Splash (Luca Guadagnino 2015)

Una famosa estrella de Rock (Tilda Swinton) se recupera de una complicada operación de las cuerdas vocales mientras disfruta con su pareja (el maravilloso Matthias Schoenaerts) de la soleada isla italiana de Pantelleria. Su tranquilidad se verá interrumpida por la visita de su antiguo amante (Ralph Fiennes) y la recién descubierta hija de este (Dakota Johnsson).
Una historia de ambiciones frustradas, celos, sexo y falta de inspiración con un paisaje idílico de fondo. Guadagnino crea una tenso thriller en el que la seducción muestra su lado mas salvaje y nos devuelve a un Ralph Fiennes que baila y brilla con luz propia.

 

Wet Hot American Summer (David Wain 2001)

Verano de 1981. Es el último día en el campamento Firewood y los monitores se preparan para una jornada repleta de trepidantes rescates en cascadas, triángulos amorosos, socorristas incompetentes, niños perdidos y latas de conserva que hablan. Esta meta-comedia de principios de los 2000 consiguió convertirse en película de culto por derecho propio. Con un reparto de novatos y prometedores actores que ahora forman parte de la élite hollywoodiense ( Amy Poehler, Paul Rudd, Bradley Cooper), la cinta de Wain decide interpretar la comedia como una pieza de jazz libre dotándola de un sentido del humor único, con una ligera influencia de los Monty Python y con la clara intención de parodiar a las comedias adolescentes de la época.
El año pasado nuestro amado Netflix tuvo la genial idea de reunir al reparto original para crear una precuela en formato de miniserie que nos permite completar el círculo de esta absurda y recomendable historia.

 

Les Petits Mouchoirs (Guillaume Canet 2010)

Un grupo de amigos (da la casualidad que son todos burgueses parisinos rondando los cuarenta) se reúne cada año para pasar sus vacaciones en la playa. Tras un aparatoso accidente de moto uno de los miembros del grupo se encuentra convaleciente en el hospital, lo que no impide al resto de sus colegas hacer las maletas e irse a disfrutar al sur de Francia.
La convivencia en este paradisíaco lugar dará lugar a episodios de tensión, crisis de masculinidad, frustraciones y la inevitable revelación de sus “mentirijillas”.
Con un reparto de lujo (François Cluzet, Marion Cotillard, Jean Dujardin) la historia de Canet puede entenderse como un canto a la amistad y a las miserias humanas a la vez que retrata a una generación narcisista y que se niega a madurar.

The Life Aquatic with Steve Zissou ( Wes Anderson 2004)

La película mas naif de Anderson no es propiamente veraniega pero me gusta pensar en ella como la cazadora vaquera, perfecta para cualquier estación y temperatura del año.
Steve Zissou (Bill Murray) oceanógrafo y documentalista se prepara para la misión mas importante de su vida: encontrar y dar caza al misterioso tiburón jaguar para así vengar la muerte de su mejor amigo. Un hijo inesperado (Owen Wilson), una exmujer omnipresente (Anjelica Houston) y una periodista decidida a inmiscuirse en su vida (Cate Blanchett) completan esta estrambótica odisea.
Anderson se coronó como uno de los artistas mas únicos de su generación con esta historia de aventuras y humor negro coronada por una banda sonora atemporal obra de Seu Jorge que nos invita a acompañar a la tripulación del Belfonte al fondo del mar a ritmo de bossa nova.

Dirty Dancing (Emile Ardolino 1987)

Por mucho que lo neguemos un recuerdo se impone sobre los castillos de arena, los fantasmikos o las partidas interminables de cartas… en verano descubrimos lo que era el amor.
En los ochenta una película por la que nadie daba un duro decidió mostrar al mundo que el amor estival no era algo efímero que contar a tus amigas cuando regresas al instituto sino una experiencia de madurez sexual y vital.
La historia de Baby Houseman (Jennifer Grey), una adolescente que pasa junto a su familia las vacaciones de verano en un complejo hotelero en las montañas donde inicia una relación con el profesor de baile Johnny Castle (Patrick Swayze) podría haber sido una cinta de adolescentes más pero consiguió emocionar a una generación y alcanzar el estatus de película con magia.
La torpe e insegura Baby (la primera cosa que le dice a Johnny es “traje una sandía”) nos emociona y nos invita a acompañarla en una historia que explora la sexualidad femenina mejor que cualquier película de la última década. Porque Sonia y Selena tenían razón, cuando llega el calor los chicos se enamoran y en Dirty Dancing lo hacen a ritmo de salsa.

 

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