Especial Premios Goya

Lo primero, que no veremos a Antonio Resines. Su invitación se debió haber perdido.
Lo segundo, el divide-Españas Dani Rovira, presenta el certamen por tercer año consecutivo. El desprecio de gran parte de la población española acaba enganchando. El humorista andaluz nunca había sido santo de mi devoción. Tras comenzar la piel de toro a clavarle lanzas en el lomo, nació en mi corazón un amor hacia él que todavía dura. Probablemente vea solamente el monólogo de apertura.

Lo tercero, el thriller sigue despuntando. Debemos estar eufóricos, puesto que tras varias décadas de estancamiento, hemos dejado la guerra civil atrás. Ahora somos europeos y nos dedicamos a reventar taquillas con un neo-noir castizo en el que cualquier actor puede lucirse con mirada perdida y gesto de pasado turbio (con una nominación cuasi-segura). Tres son los thrillers que optan a la estatuilla (El Hombre de las Mil Caras, Tarde para la Ira, Que Dios nos Perdone), y el resto de dominadas son dirigidas por dos pesos pesados de la industria, que son Bayona y Almodovar. ¿Qué nos dice esto? Que si no estás en la cima, es probable que el único modo de darle un golpe a la taquilla sea siguiendo la tendencia dominante. Ahora toca esta. Con una película oscura y bien nacional. Sobre venganzas y cabezas de langostinos en el suelo de un bar perdido en Jaén. Es bastante probable que o El Hombre de las Mil Caras o Tarde para la Ira se lleven la palma.

En cuarto lugar, no se si recuerdan que ha ganado Donald Trump las elecciones estadounidenses. Nuestros Goya siempre han tenido una politización que (con algunas excepciones) ha caminado cuan funambulista por la delgada línea de la vergüenza ajena. Espero ansioso las constantes soflamas contra Trump, Rajoy, Wert (al que espero que todo vaya bien), o PDR (podremos comprobar si es el candidato de las bases). Meryl Streep, a pesar de su nombre y sus intenciones ha hecho un ridículo clamoroso. Nunca me han hecho demasiada gracia los artistas intelectuales en lo general (aunque pueda respetar sus ideas) así que mientras mastico mis uñas esperaré ansioso.

En quinto lugar, hablar de ausencias. No me gusta ir de hipster-snob-tengo un carlino y vender la mercancía que no está como la más rica y más mejor. No me gusta acariciar la barbilla y descartar a las grandes nominadas por el mero hecho de serlo. No me gusta. Pero soy así, pero sin el carlino. A mi parecer, la grandísima olvidada (mi opinión tampoco debe importaros mucho, vi las nominadas a mejor película y poco más) es Mimosas, de Oliver Laxes. La propuesta más arriesgada y personal de todo el año, sepultada por las propuestas de la época y por los grandes nombres. Ahora entiendo que Resines se haya ido.

En sexto lugar, Ken Loach. No es demasiado relevante, pero siempre me resulta muy gracioso ese puñado de artistas extranjeros que es obligado a venir por sus productoras a esta Feria Nacional. Suelen andar con mirada perdida, desorientados, y sus primeros planos confusos por no entender las chanzas de Santiago Segura sobre la ley SINDE son encantadoras. Este año la gala estará golosa porque podremos ver a este yayo revolucionario mirando con cara de póker a Carlos Areces o coqueteando con Carmen Machi entre bastidores.

En séptimo lugar, me gustaría hablar de las nominaciones pero tampoco veo una gran sorpresa o meada fuera del tiesto para señalar. Emma Suárez, con su doble nominación, y poco más. Si tengo que apostar por algo, creo que Tarde para la Ira, a modo de palmadita en la espalda al grandísimo Raúl Arévalo se va a llevar el pato. Pienso en una arrasada total de Bayona, pero por eso de que no es bonito que Messi tenga 8 balones de oro, habrá que darle un margen. No es cada vez que se presente gana todo. Y su película es muy buena, y sobre todo muy novedosa. Pero me transmitió emocionalmente lo mismo que un capítulo de La Que Se Avecina, a pesar de que se vendiese con titular de noticia de UPSOCL. Si la academia es justa (y no lo será porque no está Resines) iría lo técnico para él y la carne para Tarde para la ira. O para Paesa.

Y por último, reflexión sobre el Goya, ese premio al que no prestamos demasiado caso pero que enciende a nuestro curioso país. Creo que me voy a abrir Twitter solo para ser testigo de la guerra que va a estallar entre los del “cine subvencionado NO” a los de “pero que hablas si no viste ni una peli vete con Michael Bay “. ¿Morirme de vergüenza ajena? ¿Disfrutar como un enano? Probablemente ambas. Pero nada, hablo por hablar. No creo ni que vea los Goya. Laura hace el resumen así que se coma el marrón ella. Me considero un total defensor del cine español (con una serie de salvedades que prometo explicarles pronto) pero comerme cuatro horas de Dani Rovira haciendo chistes (lo defiendo pero no me hace mucha gracia) categorías anodinas y discursos eternos y similares entre sí… Prefiero ver alguna película, la verdad. ¿Irónico, verdad? Ya me contarás mañana, Laura.

#ANTONIORESINESLALUCHASIGUE

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close